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La transformación tecnológica ha evolucionado hasta convertirse en un ecosistema interconectado que redefine las operaciones empresariales. El debate actual ya no gira en torno a una única innovación disruptiva, sino a la convergencia de múltiples frentes tecnológicos que, en conjunto, reescriben las reglas de la eficiencia, la competitividad y la sostenibilidad. La IA es el núcleo de esta revolución: actúa como catalizador para optimizar procesos e impone demandas sin precedentes sobre la infraestructura energética, la seguridad digital y las capacidades humanas.Este cambio sistémico obliga a las organizaciones a mirar más allá de la mera implementación de herramientas aisladas. Se requiere una visión estratégica que abarque la modernización de sus cimientos, la gestión de riesgos emergentes y la adaptación de su capital humano a un entorno donde la colaboración entre personas y máquinas es la nueva norma. Para ayudar a preparar a su organización para la excelencia en este nuevo panorama, este informe explora:
Cómo la IA agéntica está desplazando a las empresas de flujos de trabajo reactivos hacia la ejecución autónoma y los modelos de “ERP activo”.
Por qué la infraestructura de próxima generación se está convirtiendo en el nuevo plano de control competitivo.
Cómo los marcos de riesgo, confianza y gobernanza de la IA (AI TRiSM) convierten la experimentación en una implementación escalable y conforme.
La realidad energética tras el crecimiento de la IA y qué tecnologías emergentes la sustentarán.
Y más.
La era de la ejecución autónoma
La consolidación de la IA agéntica marca un punto de inflexión. El entorno empresarial se está desplazando de modelos reactivos que responden a consultas hacia sistemas proactivos capaces de ejecutar tareas complejas de forma autónoma. Estos agentes inteligentes, integrados en el núcleo de los sistemas de planificación de recursos empresariales (ERP), transforman la gestión del back-office en un modelo de ERP activo.El software ya no se limita a registrar transacciones: identifica proactivamente anomalías en la cadena de suministro, propone soluciones y, bajo supervisión humana, ejecuta acciones correctivas. Las empresas que implantan sistemas de planificación impulsados por IA —como los agentes de IA agéntica de Blue Yonder— superan las alertas pasivas. Estas plataformas monitorizan de forma continua señales de la oferta (plazos, desequilibrios de inventario, retrasos en tránsito, disrupciones externas), detectan anomalías en tiempo real y proponen acciones correctivas —por ejemplo, redirigir envíos o ajustar planes de inventario— en minutos y no en horas.Esta automatización libera el talento humano de cargas transaccionales. El objetivo es reasignar a los profesionales a la toma de decisiones estratégicas, la innovación y la gestión de excepciones complejas, ámbitos donde el juicio humano sigue siendo insustituible.
Infraestructura: el nuevo campo de batalla competitivo
El avance exponencial de la IA depende directamente de una infraestructura física y de datos que debe replantearse. Las arquitecturas TI heredadas basadas en procesadores tradicionales son insuficientes para las cargas de trabajo actuales de los modelos. Esto impulsa una transición decisiva hacia soluciones híbridas que integran aceleradores especializados como GPUs y NPUs.Para la mayoría de las organizaciones, esto se traduce en adoptar servicios en la nube que ofrecen supercomputación bajo demanda. Sin embargo, la confianza es el pilar de esta adopción. Un sólido marco AI TRiSM se vuelve indispensable para supervisar y mitigar riesgos como las alucinaciones de modelos o el sesgo algorítmico. Las empresas señalan la falta de gobernanza como uno de los principales obstáculos para escalar iniciativas de IA.En un contexto regulatorio cada vez más estricto, la soberanía digital se consolida como principio rector. Esto impulsa la creación de “fábricas de IA” locales y modelos entrenados con datos regionales, con el fin de garantizar el cumplimiento normativo y la protección de información estratégica. La capacidad de procesar datos de forma segura y eficiente se ha convertido en un imperativo empresarial.
El paradoja energética de la inteligencia artificial
Esta nueva era tecnológica redefine el paradigma energético global. Nos enfrentamos a la paradoja de que la misma IA que optimiza la eficiencia es una consumidora voraz de recursos. Se prevé que la demanda energética de los centros de datos dedicados a IA se duplique en los próximos años, haciendo insostenible el modelo actual.Esta realidad impulsa dos transformaciones clave. Por un lado, las baterías de sodio-ion emergen como una alternativa viable y sostenible al litio: prometen democratizar el almacenamiento energético a gran escala y abaratar la fabricación de vehículos eléctricos gracias a la abundancia y menor coste del sodio.Por otro, la energía nuclear de nueva generación se reinventa con diseños modulares y compactos que garantizan mayor seguridad y flexibilidad. Estos reactores surgen como solución para alimentar los centros de datos hiperescalables que sustentan el ecosistema de IA. Proporcionan una fuente de energía estable, resiliente y libre de carbono, esencial para satisfacer una demanda eléctrica en crecimiento exponencial.
El reto del capital humano en un mundo aumentado
La automatización impulsada por agentes no conlleva una mera sustitución de roles, sino una profunda redefinición del trabajo. La carga cognitiva se desplaza de tareas repetitivas a la supervisión estratégica, la resolución de problemas complejos y la gobernanza de sistemas autónomos. Las organizaciones que no preparen a su plantilla para esta transición corren el riesgo de generar una brecha de competencias insalvable.La estrategia para preparar a la fuerza laboral para la era de la IA no puede reducirse a aprender unas cuantas herramientas; exige desarrollar competencias profundas en pensamiento crítico, juicio ético y colaboración eficaz con sistemas inteligentes. Los empleadores priorizan cada vez más los roles centrados en la gobernanza y la supervisión ética de la IA. Un informe de 2025 del AI Workforce Consortium detectó un crecimiento vertiginoso de la demanda de habilidades relacionadas con ética y gobernanza de la IA, con puestos como Especialistas en Riesgo y Gobernanza de IA entre los de mayor crecimiento, lo que subraya la necesidad de liderazgo humano en el uso responsable de la IA.El liderazgo también debe evolucionar. Los directivos necesitan comprender los fundamentos de estas tecnologías, no para convertirse en expertos técnicos, sino para tomar decisiones informadas sobre inversiones, gestión de riesgos y diseño organizativo. Liderar en la era de la IA implica fomentar una cultura de experimentación, aprendizaje continuo y adaptación constante.
Un horizonte de oportunidad y reflexión
El panorama tecnológico actual se define por una profunda interconexión entre la inteligencia artificial, la infraestructura física y el capital humano. La IA es una fuerza que exige soluciones energéticas innovadoras y una reestructuración de las competencias profesionales. Cada avance conlleva desafíos complejos que requieren una gestión cuidadosa y visión estratégica.Alinear el progreso tecnológico con los objetivos empresariales y el bienestar humano es el desafío principal. Las empresas que dominen esta convergencia no solo optimizarán sus operaciones, sino que definirán el futuro de sus industrias. Ignorar la base física y humana sobre la que se construye la IA es una receta para el fracaso.Para navegar este nuevo entorno, los líderes deben centrarse en varias prioridades estratégicas:
Reimaginar la infraestructura. Evaluar las capacidades de cómputo, almacenamiento y energía no como costes de TI, sino como activos estratégicos que impulsan la ventaja competitiva.
Priorizar la gobernanza. Implementar desde el inicio marcos AI TRiSM sólidos que generen confianza, garanticen el cumplimiento y mitiguen riesgos operativos y reputacionales.
Invertir en talento aumentado. Desarrollar programas de formación continua que preparen a los equipos para colaborar con sistemas de IA, con foco en el juicio crítico y la supervisión estratégica.
Forjar alianzas energéticas. Explorar soluciones energéticas sostenibles y resilientes para impulsar las operaciones de IA, convirtiendo una posible restricción en una oportunidad de liderazgo en sostenibilidad.
La gran pregunta para los líderes es si están preparados para construir la infraestructura física, energética y humana necesaria para el éxito. ¿Lo están?
