Bankinter Alerta Sobre la Irracional Guerra Hipotecaria

Bankinter Alerta Sobre la Irracional Guerra Hipotecaria

En medio de un mercado financiero español cada vez más competitivo, ha emergido una voz disonante para cuestionar la lógica detrás de la actual batalla por la captación de clientes hipotecarios, una contienda que, según Bankinter, roza lo irracional y amenaza la sostenibilidad a largo plazo del propio sector. La consejera delegada de la entidad, Gloria Ortiz, ha lanzado una advertencia contundente sobre las prácticas de precios que están adoptando algunos competidores, dibujando un panorama donde la prudencia estratégica choca frontalmente con la agresividad comercial. Esta postura no solo define la estrategia actual del banco, sino que también invita a una reflexión profunda sobre los riesgos inherentes a la construcción de carteras de crédito deficitarias en un entorno de tipos de interés volátiles.

¿Es sostenible una hipoteca a 30 años por debajo del coste de financiación del propio Tesoro público?

La pregunta que resuena en el sector es si tiene sentido financiero ofrecer productos a largo plazo con una rentabilidad inferior al coste de los recursos, a lo que Bankinter sostiene que no. La crítica se centra en la comercialización de hipotecas a tipo fijo con plazos de hasta tres décadas, cuyos intereses se sitúan no solo por debajo del tipo swap —la referencia clave para estas operaciones—, sino también por debajo de la rentabilidad que ofrece la deuda soberana española. Esta situación crea una paradoja económiclos bancos estarían prestando dinero a un interés menor del que le cuesta al Estado financiarse, una práctica que desafía los principios fundamentales de la gestión de riesgos.

Desde una perspectiva de negocio, la creación de carteras de activos que son deficitarias desde su origen representa un peligro latente. Gloria Ortiz subraya que esta estrategia «no es lógica», ya que compromete la rentabilidad futura de las entidades. El principal riesgo se materializaría ante un eventual ciclo de subidas de tipos de interés, pues si los tipos de referencia escalaran, el margen de estas operaciones hipotecarias, ya exiguo o inexistente, se tornaría negativo, generando pérdidas estructurales y sostenidas que podrían erosionar la solidez de los balances bancarios a medio y largo plazo.

El campo de batalla hipotecario: contexto de una lucha feroz por la cuota de mercado

El mercado hipotecario español se ha convertido en un verdadero campo de batalla donde las entidades financieras luchan con ferocidad por cada porción de cuota de mercado. Esta competencia se ha traducido en una agresiva guerra de precios, con ofertas cada vez más ajustadas que buscan atraer a los clientes en un entorno de alta demanda de vivienda y de cambio en las preferencias hacia los tipos fijos. La presión por crecer y presentar cifras de captación robustas ha llevado a algunas entidades a adoptar estrategias comerciales que priorizan el volumen sobre la rentabilidad.

En este contexto, las diferencias estratégicas se hacen evidentes. Mientras que algunos competidores registran crecimientos en su cartera hipotecaria de hasta un 25 %, Bankinter ha optado por una moderación consciente, limitando su expansión a un 10 %. Esta contención no es casual, sino el resultado directo de su negativa a participar en lo que considera una carrera de precios insostenible. La entidad defiende un enfoque basado en «crecer con calidad de manera sostenible», aunque ello implique un camino menos vistoso en el corto plazo.

Desglosando la advertencia de Bankinter: una estrategia a contracorriente

El diagnóstico de la entidad es claro: el mercado está experimentando «comportamientos irracionales» que implican un riesgo sistémico. La firma de contratos a largo plazo con márgenes negativos no solo es una mala decisión de negocio para una operación individual, sino que, de forma agregada, debilita la capacidad del sector para afrontar futuras crisis. La construcción de estas carteras deficitarias es vista como una apuesta arriesgada que fía la rentabilidad futura a un escenario de tipos de interés permanentemente bajos, una suposición que la historia económica ha desmentido en repetidas ocasiones.

Ante este panorama, la estrategia de Bankinter ha sido descrita por su consejera delegada como una «retirada a los cuarteles de invierno». Esta metáfora ilustra una decisión táctica de replegarse temporalmente de la primera línea de la batalla de precios para preservar la integridad de su balance. La prioridad absoluta es la calidad de los activos sobre el volumen de producción. La entidad prefiere sacrificar un crecimiento acelerado a corto plazo para garantizar una posición financiera sólida y rentable a medio y largo plazo, evitando así comprometer su futuro por ganancias de cuota de mercado efímeras.

La visión a largo plazo de Bankinter identifica un peligro oculto en la actual guerra de precios. El riesgo principal no es una burbuja inmobiliaria como la del pasado, sino la creación de una bomba de relojería en los balances bancarios. Una cartera hipotecaria con márgenes negativos es vulnerable a cualquier shock en los tipos de interés. Un futuro escenario de tipos al alza transformaría estos activos en una fuente constante de pérdidas, dificultando la capacidad de las entidades para generar capital, conceder nuevo crédito y remunerar a sus accionistas.

La perspectiva de Gloria Ortiz: cifras, citas y paralelismos históricos

Para sustentar su advertencia, Gloria Ortiz aportó evidencia numérica concreta al señalar que se están cerrando operaciones hipotecarias que se sitúan «100 puntos básicos por debajo» del tipo swap de referencia. Esta cifra no es trivial, pues representa un diferencial negativo significativo que, multiplicado por miles de hipotecas a 30 años, se traduce en un agujero potencial de rentabilidad de gran magnitud para las entidades que siguen esta senda. La precisión de la cifra busca alejar el debate del terreno de las opiniones para anclarlo en la realidad de los mercados financieros.

La consejera delegada también trazó un paralelismo con un momento clave de la historia económica reciente: la cautela que adoptó la entidad durante el apogeo de la burbuja inmobiliaria entre 2005 y 2008. En aquel periodo, Bankinter fue uno de los bancos con menor crecimiento precisamente por su negativa a participar en prácticas crediticias que consideraba de alto riesgo. Ortiz aclaró que el paralelismo no se establece por un riesgo de burbuja —que descartó por completo en la actualidad— sino por la filosofía de prudencia ante dinámicas de mercado que se perciben como insostenibles; es la repetición de una estrategia de resistencia frente a la euforia del sector.

Más allá del crédito: la postura de Bankinter ante los grandes retos del sector

Al abordar el problema del acceso a la vivienda, la visión de Bankinter se desmarca del crédito para señalar una causa estructural: un grave déficit de oferta. Según la entidad, la «presión de precios enorme» que dificulta el acceso a la vivienda, especialmente para los jóvenes, no se debe a una burbuja crediticia, sino a la simple escasez de inmuebles disponibles. Por ello, considera que las soluciones deben ser de calado, como la movilización de más suelo para la construcción, y califica otras medidas como meros «parches» que no atacan la raíz del problema.

En otros segmentos de negocio, la prudencia también marca la pauta. El banco ha reducido deliberadamente su exposición al mercado abierto de crédito al consumo, alegando una «inseguridad jurídica» derivada de la nueva regulación. Si bien el negocio con sus propios clientes en este ámbito crece a tasas de doble dígito, la entidad prefiere no participar activamente en el mercado general hasta que «las reglas del juego» estén completamente claras. En contraste, no siente presión alguna por entrar en la llamada guerra del pasivo, ya que considera que existe «liquidez más que suficiente en el sistema» y que las ofertas de alta remuneración por depósitos son, en gran medida, estrategias comerciales puntuales.

Pese a su cautela en el mercado hipotecario español, el optimismo impregna sus planes de futuro, impulsados en gran medida por su expansión internacional. El lanzamiento de su operativa en Irlanda ha sido calificado como un «éxito enorme», con una fuerte demanda de sus productos de ahorro que ha generado incluso listas de espera. Tras cerrar el ejercicio anterior con beneficios históricos, la entidad anticipa que el presente año, 2024, será otro año récord, con un beneficio neto que superará «con toda seguridad» los 1100 millones de euros, demostrando que su estrategia de crecimiento selectivo y rentable está dando frutos sólidos.

Finalmente, la posición de Bankinter en el mercado hipotecario español no es simplemente una declaración de intenciones, sino una estrategia ejecutada con disciplina. La entidad ha optado por un camino de prudencia, sacrificando el crecimiento a corto plazo en favor de la calidad de sus activos y la solidez de su balance. Este enfoque, que evoca su postura durante la burbuja inmobiliaria, refleja una filosofía corporativa centrada en la sostenibilidad a largo plazo. Al final, su análisis crítico sobre las causas del problema de la vivienda y su exitosa expansión en Irlanda demuestran que una estrategia basada en la calidad y la diversificación puede ser, en última instancia, la más rentable.

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