Inversión Eléctrica en Perú Supera los US$17 Mil Millones

Inversión Eléctrica en Perú Supera los US$17 Mil Millones

El sector energético peruano se encuentra en un punto de inflexión histórico, respaldado por una monumental cartera de proyectos de inversión que, hasta noviembre del año pasado, ascendía a 17.228 millones de dólares. Esta cifra, revelada en un informe exhaustivo de la Sociedad Nacional de Minería, Petróleo y Energía (SNMPE), no solo representa una inyección de capital sin precedentes, sino que también delinea el mapa de ruta para la transformación de la matriz energética del país. El objetivo es claro: expandir la capacidad de generación, fortalecer la infraestructura de transmisión y diversificar las fuentes para garantizar la seguridad energética y avanzar hacia un futuro más sostenible. Este ambicioso portafolio refleja una estrategia dual, donde se consolida la tradicional fortaleza hidroeléctrica del país mientras se impulsa de manera decidida la integración de energías renovables no convencionales (ERNC), marcando un compromiso tangible con la modernización y la resiliencia del sistema eléctrico nacional en el mediano y largo plazo.

Desglose de una Cartera Energética Ambiciosa

La columna vertebral de esta masiva inversión sigue siendo el aprovechamiento del potencial hídrico del país, con las nuevas centrales hidroeléctricas acaparando el 60,6% del total, lo que se traduce en una asignación de 10.442 millones de dólares. Este enfoque subraya la confianza en una fuente de energía renovable que ha sido históricamente fundamental para Perú. Proyectos de gran envergadura son los protagonistas de este segmento, destacando iniciativas como la Central Hidroeléctrica Chadín II, con una inversión proyectada de 2.023 millones de dólares, y el proyecto Veracruz, con 1.444 millones de dólares, ambos localizados estratégicamente en la región de Cajamarca. Estas obras no solo prometen aumentar significativamente la capacidad de generación instalada, sino también fomentar el desarrollo económico en sus áreas de influencia, creando empleo y dinamizando las economías locales. La apuesta por la hidroelectricidad, por tanto, se consolida como una base estable y potente sobre la cual se construirán los pilares de la futura matriz energética peruana.

En un segundo plano, pero no menos crucial, se encuentra la modernización y expansión de la infraestructura de transmisión eléctrica, que representa el 24,8% de la cartera con una inversión de 4.273 millones de dólares. Este componente es fundamental para garantizar que la energía generada, sin importar su origen, llegue de manera eficiente y fiable a todos los rincones del país, desde los centros urbanos hasta las zonas rurales más remotas. Finalmente, el impulso hacia un futuro más verde se materializa en la inversión de 2.514 millones de dólares destinada a las energías renovables no convencionales (solar, eólica y otras), que suman el 14,6% del portafolio total. Este segmento evidencia una tendencia clara y creciente hacia la diversificación y la sostenibilidad. Ejemplos concretos de este avance incluyen la concesión otorgada para la Central Solar Macarena en Ica, que aportará 170 MW al sistema, y la autorización para la Central Eólica Mórrope en Lambayeque, con una capacidad proyectada de 224 MW, demostrando el compromiso del país con la adopción de tecnologías limpias.

El Panorama Actual y los Desafíos Futuros

La estructura de producción actual del Sistema Eléctrico Interconectado Nacional (SEIN) ya refleja los primeros frutos de esta diversificación estratégica. Durante el mes de noviembre, el sistema generó un total de 5.051 GWh, una cifra que ilustra la complejidad y el balance de la matriz energética peruana. De este total, el 52% provino de fuentes hidráulicas, reafirmando su posición dominante, mientras que las centrales térmicas, alimentadas principalmente por gas natural, aportaron el 35%. Es en el resto de la composición donde se observa el avance de las nuevas tecnologías: la energía eólica contribuyó con un 7% y la solar con un 5%. Estos porcentajes, aunque todavía minoritarios, son significativos y demuestran una tendencia al alza que se alinea directamente con los objetivos de la cartera de inversión. El desarrollo de estos proyectos responde a la doble necesidad de asegurar un suministro energético robusto y, al mismo tiempo, cumplir con los compromisos de sostenibilidad y reducción de emisiones que el país ha asumido en el escenario internacional.

La materialización de todo el potencial renovable del país dependió de la superación de barreras significativas que históricamente habían ralentizado el sector. La ejecución de los 15 proyectos que ya contaban con concesión definitiva fue clave para que la capacidad instalada de fuentes renovables pudiera casi triplicarse, pasando de 1.755,5 MW a una meta ambiciosa de 4.503,1 MW para el año 2030. Alcanzar este hito requirió un esfuerzo concertado para desmantelar importantes trabas legales, institucionales y administrativas. Fue fundamental acelerar la aprobación de permisos, cerrar brechas regulatorias que generaban incertidumbre y destrabar inversiones que se encontraban paralizadas. Estos pasos fueron cruciales para que Perú avanzara de manera efectiva en su transición energética, consolidando un crecimiento económico sostenido y posicionándose como un líder regional en el desarrollo de energía limpia y segura.

¡Suscríbete a nuestro boletín semanal.

Únase ahora y sea parte de nuestra comunidad en rápido crecimiento.

Dirección de correo electrónico no válida
Thanks for Subscribing!
We'll be sending you our best soon!
Algo salió mal, por favor inténtalo de nuevo más tarde.