En el corazón de la ruralidad paraguaya, un silencioso pero poderoso movimiento de empoderamiento económico florece, liderado por mujeres que han transformado el conocimiento ancestral en una fuente de sustento y autonomía. Esta inspiradora realidad coexiste con un panorama nacional complejo, donde las dinámicas fronterizas imponen retos logísticos sin precedentes y la seguridad ciudadana se ve amenazada tanto en las calles de la metrópoli como en la lejanía del extranjero. El análisis de estos fenómenos revela una nación de contrastes, donde la resiliencia comunitaria y la innovación desde las bases se enfrentan a desafíos estructurales que demandan atención y soluciones integrales. Desde la preservación de un patrimonio cultural inmaterial hasta la gestión de crisis urbanas y personales, Paraguay presenta un mosaico de historias que definen su presente y delinean su futuro.
El Despertar Económico de las Guardianas del Saber Ancestral
Raíces de un Movimiento: El Proyecto Poha Ñana
En el fértil suelo de los departamentos de Itapúa y Caazapá, ha germinado una iniciativa de profundo impacto social y cultural que posiciona a más de cincuenta mujeres como protagonistas de su propio desarrollo. Bajo el nombre de «Guardianas del Poha Ñana», estas mujeres han asumido el liderazgo en la producción y conservación de plantas medicinales nativas, revitalizando un saber ancestral que es pilar de la identidad paraguaya. Este movimiento va más allá de la mera actividad agrícola; representa un motor de desarrollo económico local y un símbolo tangible del empoderamiento femenino en el campo. El proyecto, implementado por el Centro de Educación, Capacitación y Tecnología Campesina (CECTEC), cuenta con el respaldo estratégico del Programa de Pequeñas Donaciones del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), financiado por el Fondo para el Medioambiente Mundial (FMAM/GEF). Su misión se articula en un triple objetivo: salvaguardar un legado cultural invaluable, proteger la rica biodiversidad del país mediante prácticas sostenibles y, de manera crucial, cimentar la independencia económica de las mujeres rurales, ofreciéndoles herramientas para generar ingresos propios y fortalecer su autonomía.
La relevancia de esta iniciativa trasciende las fronteras locales, adquiriendo una dimensión global gracias al reconocimiento del Poha Ñana por parte de la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Esta distinción no solo valida la importancia de la medicina tradicional paraguaya para la salud comunitaria, sino que también proyecta internacionalmente el trabajo invaluable que realizan estas guardianas. Al formalizar y tecnificar sus prácticas de cultivo, las participantes no solo aseguran la continuidad de este legado, sino que también acceden a nuevos mercados y oportunidades económicas. El proyecto les ha proporcionado capacitación en técnicas de agricultura sostenible, gestión de emprendimientos y desarrollo de productos, permitiéndoles transformar sus huertas familiares en unidades productivas rentables. De este modo, el conocimiento transmitido de generación en generación se convierte en un activo económico que mejora la calidad de vida de sus familias y dinamiza la economía de sus comunidades, demostrando que la conservación cultural y el progreso económico pueden y deben ir de la mano.
Rostros del Cambio: Historias de Vida y Superación
El verdadero alcance del proyecto se manifiesta en las historias personales de sus participantes, donde cada huerta cuenta un relato de transformación y superación. Juana Jara, madre de tres hijos, es un testimonio viviente de este cambio. Antes de su involucramiento, admitió dar «poco y nada de uso e importancia» a los plantines medicinales que crecían a su alrededor. Hoy, ha descubierto en su cultivo no solo una fuente de sustento, sino también un espacio de crecimiento personal y profesional. Su orgullo es evidente cuando expres»al tener mis propias plantitas, ya cambia, porque es mío». Juana ha canalizado su creatividad para ir más allá de la simple venta de hierbas frescas; ha desarrollado productos con valor agregado que reflejan una notable visión empresarial, como su innovador «mix de hierbas supermate» y hielos saborizados con yuyos, una popular adición para el tereré que ha encontrado un nicho en el mercado local. Su trayectoria ilustra cómo el proyecto empodera a las mujeres para que se conviertan no solo en productoras, sino en creadoras e innovadoras.
Otra figura central en este movimiento es Saturnina Almada, cariñosamente conocida como Ña Nina, quien trabaja la tierra en colaboración con su esposo. Para ella, el proyecto es la materialización de un sueño y la garantía de la continuidad de una tradición vital. Su anhelo es «poder seguir trabajando por mis hierbas y que siempre estén lindas», un deseo que encapsula la profunda conexión emocional y cultural con su labor. Más allá de su propio sustento, Ña Nina anhela que las generaciones más jóvenes abracen esta práctica ancestral para que el legado del Poha Ñana no se desvanezca con el tiempo. Su testimonio resalta el papel fundamental del programa como un puente intergeneracional, asegurando la transmisión de conocimientos y valores. Estas historias personales, como las de Juana y Ña Nina, son el corazón del proyecto, demostrando que el empoderamento económico es más efectivo cuando está arraigado en la identidad cultural y el orgullo comunitario. Ellas no solo cultivan plantas, sino que también cultivan un futuro más próspero y autónomo para sí mismas y sus familias.
La Doble Cara de la FronterFlujo y Fricción
El Nudo Logístico del Puente de la Amistad
En un ámbito completamente diferente, la Dirección Nacional de Migraciones, bajo la dirección de Jorge Kronawetter, ha tenido que abordar una problemática recurrente que genera una fricción constante en el flujo internacional: las prolongadas demoras en los pasos fronterizos. El epicentro de esta situación es el emblemático Puente de la Amistad, que conecta Paraguay y Brasil. Kronawetter ha sido enfático al aclarar que las largas esperas experimentadas por los viajeros no son consecuencia de procedimientos migratorios engorrosos o ineficientes. Por el contrario, el problema fundamental radica en la masiva congestión vehicular que satura la infraestructura, especialmente durante las horas pico. Los conductores, tanto de vehículos particulares como comerciales, a menudo invierten mucho más tiempo atrapados en el tráfico sobre la estructura del puente que en el trámite de control migratorio en sí mismo. La llegada simultánea de un gran número de automóviles, autobuses y camiones, muchos de ellos con múltiples ocupantes, desborda inevitablemente la capacidad de los puestos de control, creando un cuello de botella logístico de considerables dimensiones.
Para mitigar estos inconvenientes, la recomendación oficial para quienes planean cruzar la frontera es estratégicplanificar los horarios de salida para evitar los períodos de mayor afluencia. Específicamente, se aconseja eludir la madrugada y las primeras horas de la mañana, franjas horarias que concentran el mayor flujo comercial y turístico. Esta situación pone de manifiesto un desafío estructural que va más allá de la gestión migratoria y se adentra en el terreno de la planificación urbana y la infraestructura de transporte. El crecimiento del intercambio comercial y turístico entre ambos países, aunque positivo desde una perspectiva económica, ejerce una presión cada vez mayor sobre un puente diseñado en otra época. La congestión no solo causa frustración entre los viajeros, sino que también tiene un impacto económico negativo, retrasando el transporte de mercancías y afectando la puntualidad de las operaciones comerciales. La búsqueda de soluciones a largo plazo, que podrían incluir la ampliación de la infraestructura o la implementación de sistemas de control más dinámicos, se perfila como una necesidad imperante para asegurar la fluidez en uno de los corredores más vitales del Mercosur.
El Magnetismo Turístico de Paraguay
La dinámica fronteriza presenta una fascinante dualidad. Por un lado, se observa un movimiento significativo de paraguayos hacia el exterior, consolidando a Brasil, y en particular al estado de Santa Catarina, como el destino predilecto durante la temporada estival. Las playas y la oferta turística del país vecino continúan ejerciendo una fuerte atracción sobre los ciudadanos paraguayos que buscan opciones para sus vacaciones, manteniendo un flujo constante de salida que contribuye a la congestión vehicular en los pasos fronterizos. Esta tendencia, ya tradicional, forma parte del panorama anual de movilidad en la región y representa un componente importante del tráfico transfronterizo durante los meses de verano. El éxodo vacacional hacia Brasil subraya los lazos culturales y la proximidad geográfica que unen a ambas naciones, reflejando patrones de consumo y ocio bien establecidos en la sociedad paraguaya.
En contrapartida, y de manera muy destacada en los últimos tiempos, se ha registrado un repunte extraordinario del turismo receptivo, principalmente desde Argentina. El sur del país, con el departamento de Itapúa y la ciudad de Encarnación como su principal joya, se ha consolidado como un polo de atracción magnético para los visitantes argentinos. La combinación de atractivos naturales, una oferta de servicios competitiva y la calidez local ha convertido a esta región en un destino de elección. Una prueba contundente de este fenómeno es el registro de movimiento en el puente San Roque González de Santa Cruz, que une Posadas y Encarnación, el cual ha llegado a contabilizar el paso de aproximadamente 25,000 personas durante un solo fin de semana reciente. Este auge del turismo receptivo no solo diversifica la matriz económica de la región, sino que también fortalece la imagen de Paraguay como un destino turístico atractivo y accesible, generando un impacto positivo en la hotelería, la gastronomía y los servicios locales.
Sombras en la Ciudad y en el Extranjero
Vandalismo y la Vulnerabilidad del Transporte Público
La seguridad pública en el área metropolitana de Asunción ha sido puesta a prueba por una alarmante ola de vandalismo coordinado que ha afectado gravemente al sistema de transporte público. Un total de 35 autobuses fueron blanco de ataques perpetrados con proyectiles como piedras, balines de goma y balines metálicos, generando un clima de inseguridad entre operadores y usuarios. Entre las unidades dañadas se encuentran los nuevos y modernos buses eléctricos donados por Taiwán y operados por la empresa Arapotî. Dos de estos vehículos de última generación sufrieron la rotura de sus parabrisas y tuvieron que ser retirados temporalmente de circulación para su reparación, lo que representa no solo un daño material sino también un golpe simbólico al esfuerzo por modernizar la flota. Los ataques no se limitaron a una sola empresa; afectaron a al menos ocho compañías, incluyendo a actores importantes del sector como Ñandutí, Magno y San Isidro, demostrando la amplitud y la posible organización detrás de los hechos.
Los incidentes se concentraron en arterias viales de alta circulación, como las avenidas Eusebio Ayala, Madame Lynch, República Argentina y San Martín, así como en la concurrida zona del Mercado 4, maximizando el impacto y la visibilidad de los ataques. Rolando González, director de Transporte, ha indicado que las sospechas no recaen sobre los gremios de transporte del área metropolitana, lo que aleja la hipótesis de un conflicto laboral interno. En cambio, se baraja la posibilidad de que los responsables sean «grupos que no pertenecen» a esta zona, sugiriendo una motivación externa que busca desestabilizar el servicio. Esta teoría se vio reforzada por el reporte de un vehículo negro desde el cual se habrían efectuado algunos de los disparos en uno de los incidentes. Estos actos de vandalismo no solo implican costos económicos por las reparaciones, sino que también erosionan la confianza en el sistema de transporte público y ponen en riesgo la integridad física de conductores y pasajeros, planteando un serio desafío para las autoridades de seguridad.
La Lucha por la Vida Lejos de Casa
La tranquilidad de la comunidad paraguaya se vio sacudida por un grave incidente ocurrido en el extranjero, que ha puesto de relieve la vulnerabilidad de los ciudadanos fuera de sus fronteras. Gustavo Haitter, un joven de 28 años, fue rescatado tras ahogarse en una playa de Itajai, Brasil, y se encuentra en una situación crítica. Ante la circulación de versiones mediáticas incorrectas que sugerían una imprudencia por parte del joven, su hermana, Tamara Haitter, se vio en la necesidad de aclarar públicamente las circunstancias del suceso. A través de un comunicado en sus redes sociales, desmintió categóricamente que su hermano hubiera cruzado de manera deliberada el banderín rojo de seguridad. Explicó que tanto Gustavo como su cuñada se encontraban a varios metros de la señalización de peligro cuando una súbita y violenta corriente los arrastró de forma inesperada. «Mi hermano es la persona más preventiva y precavida, jamás haría eso y no lo hizo», afirmó con contundencia, defendiendo la conducta responsable de su familiar y atribuyendo el accidente a un imprevisto de la naturaleza.
Actualmente, Gustavo se encuentra internado en estado crítico en la unidad de terapia intensiva del Hospital Marieta Konder. Su pronóstico es reservado y el equipo médico está enfocado en estabilizar sus funciones vitales antes de poder determinar los pasos a seguir en su tratamiento. La situación ha generado una gran conmoción y una ola de solidaridad. La familia ha expresado su profundo agradecimiento tanto a los rescatistas que actuaron con prontitud para salvarle la vida como a la comunidad en general por el apoyo recibido en estos momentos tan difíciles. Se ha iniciado una campaña de recaudación de fondos para ayudar a costear los elevados gastos médicos que implica una hospitalización de esta complejidad en el extranjero, demostrando la unión de la comunidad ante la adversidad. El caso de Gustavo Haitter sirve como un doloroso recordatorio de los riesgos imprevistos y las dificultades que pueden enfrentar los ciudadanos en el exterior, lejos del sistema de apoyo familiar y nacional.
Un Mosaico de Resiliencia y Desafío
El panorama reciente de la nación constituyó un fiel reflejo de su compleja identidad. Se observó cómo la iniciativa y la fuerza de las mujeres rurales forjaron un camino de prosperidad económica a partir de la sabiduría ancestral, demostrando una notable capacidad de adaptación y liderazgo. Al mismo tiempo, las zonas urbanas y fronterizas lidiaron con desafíos estructurales que pusieron a prueba la capacidad de gestión y la seguridad de los ciudadanos. La congestión en los puentes internacionales evidenció las crecientes presiones de un comercio y turismo en auge sobre una infraestructura que necesitaba modernizarse. En las ciudades, actos de vandalismo contra el transporte público expusieron fracturas en el tejido social, mientras que la lucha por la vida de un compatriota en el extranjero recordó la vulnerabilidad humana y la importancia de la solidaridad comunitaria. En conjunto, estos eventos pintaron un cuadro de un Paraguay que navegó entre el empoderamiento local y las crisis sistémicas, un país donde la resiliencia de su gente fue la constante en medio de un escenario de constantes desafíos y transformaciones.
