La falta de incentivos vinculados estrictamente al crecimiento de las plantillas laborales pone en riesgo la efectividad de cada peso invertido por el Estado en el Plan Chile Despega. En un contexto donde la recuperación económica chilena muestra señales de estancamiento, la propuesta gubernamental ha generado un intenso debate técnico encabezado por el exministro de Hacienda, Ignacio Briones. El economista sostiene que la inyección de cien millones de dólares destinada a subsidiar la contratación resulta insuficiente para mitigar una desocupación que ya afecta a cerca de un millón de personas a nivel nacional. La magnitud del problema laboral requiere soluciones que no se limiten a gestos simbólicos, sino que movilicen recursos proporcionales a la crisis actual. Briones enfatiza que, sin un diseño que priorice el aumento neto de los puestos de trabajo, el plan corre el peligro de convertirse en una transferencia de capital que no altera la realidad productiva ni el bienestar de las familias chilenas que hoy enfrentan la incertidumbre.
El Mercado Laboral: La Insuficiencia del Presupuesto y el Riesgo de Sustitución
El análisis técnico realizado por Briones revela una brecha significativa entre las necesidades del mercado y la respuesta estatal, calificando el presupuesto asignado como una medida de impacto limitado ante la envergadura del desafío. Desde su perspectiva, los cien millones de dólares proyectados son comparables a una aspirina para tratar una enfermedad compleja, considerando que el país enfrenta una tasa de desocupación cercana al diez por ciento. Para que una política de este tipo logre un efecto multiplicador real, el economista sugiere que la inversión debería quintuplicarse, alcanzando al menos los quinientos millones de dólares. Solo mediante un despliegue financiero de esta magnitud se podría aspirar a dinamizar los sectores más golpeados y generar un cambio de tendencia en las cifras oficiales. La actual administración defiende su meta de crear cien mil empleos, pero las críticas apuntan a que estas cifras carecen de un respaldo técnico que garantice su sostenibilidad en el mediano plazo.
Un aspecto crítico que preocupa a los especialistas es la falta de mecanismos para asegurar que las nuevas contrataciones representen un crecimiento efectivo de las empresas y no una simple rotación de personal. Briones advierte sobre el riesgo de sustitución, un fenómeno donde las compañías despiden a trabajadores antiguos para contratar a otros bajo el esquema de subsidios, aprovechando el beneficio fiscal sin aumentar su plantilla total. Para evitar este efecto perverso, se propone retomar el esquema utilizado durante la crisis sanitaria previa, donde los incentivos se otorgaban exclusivamente sobre el incremento neto del número de empleados. Al no vincular el subsidio al crecimiento real de la nómina, el Estado corre el riesgo de financiar contrataciones que se habrían producido de todos modos o, peor aún, fomentar la precarización laboral mediante el reemplazo de trabajadores. Esta debilidad estructural del Plan Chile Despega compromete seriamente la legitimidad de la política pública.
Gestión de Activos: Los Desafíos de Infraestructura y la Intervención Habitacional
La segunda arista del plan gubernamental se centra en la reactivación de proyectos de infraestructura pública, una medida que el exsecretario de Estado observa con cautela debido a su origen administrativo. Según su visión, el intento de acelerar estas obras no representa una inyección de recursos frescos, sino que evidencia una ejecución presupuestaria deficiente durante los ciclos anteriores de la actual gestión. Esta situación se agrava al analizar la propuesta del Fondo Nacional de la Vivienda, la cual busca intervenir en el mercado hipotecario de manera directa. Briones advierte que este fondo traslada el riesgo crediticio al Estado, lo que podría generar una contingencia financiera para los contribuyentes en caso de una morosidad masiva. Al actuar como garante en un mercado funcional, el sector público asume roles que podrían desincentivar la eficiencia privada y provocar un alza artificial en los precios de los inmuebles, afectando finalmente a quienes pretenden acceder a su primer hogar.
La discusión sobre el Plan Chile Despega permitió identificar que la clave de una recuperación sostenible residió en la generación de incentivos correctos y en la gestión eficiente del gasto público. Los expertos propusieron que, hacia el periodo 2026-2028, las autoridades priorizaran la modernización del sistema de capacitación laboral y la simplificación de permisos para grandes proyectos de inversión. Fue fundamental que el diseño de las políticas de empleo incluyera métricas estrictas de crecimiento neto para evitar el mal uso de los recursos estatales. Se sugirió también fortalecer la colaboración entre el sector público y privado para abordar el déficit habitacional desde la expansión de la oferta constructiva, evitando burbujas de precios artificiales. La experiencia demostró que las soluciones reactivas tuvieron un impacto limitado, por lo cual se recomendó una visión de largo plazo que fomentara la productividad técnica y la estabilidad macroeconómica como los pilares fundamentales.
