La gestión del agua en las zonas rurales de Chile ha sido históricamente una labor titánica, sostenida por el esfuerzo y la dedicación de las propias comunidades, quienes con recursos limitados y una abrumadora carga administrativa, luchan día a día por asegurar el acceso a un servicio tan esencial como el agua potable. Esta realidad, marcada por la dispersión de la información, la falta de herramientas adecuadas y una constante respuesta a emergencias, ha comenzado a transformarse gracias a la irrupción de soluciones tecnológicas diseñadas específicamente para abordar estas complejas problemáticas. La llegada de una nueva plataforma integral, Octocelio, representa un punto de inflexión, proponiendo un cambio de paradigma desde una gestión reactiva y fragmentada hacia un modelo proactivo, centralizado y sostenible que promete fortalecer la autonomía y resiliencia de los sistemas de Agua Potable Rural (APR).
La Evolución Hacia una Gestión Integral
Del Parche Financiero a la Solución Estructural
La trayectoria hacia una gestión modernizada del agua rural no ha sido lineal, sino un proceso de aprendizaje y adaptación a las crecientes complejidades del entorno. En sus inicios, las herramientas disponibles, como la plataforma APR Software, se concentraban casi exclusivamente en el aspecto financiero de la administración, ofreciendo una solución parcial a un problema mucho más profundo. El trabajo directo con las comunidades y los administradores de los APR reveló que los desafíos iban más allá de la contabilidad; existían brechas significativas en capacidades técnicas, acceso a información consolidada y, sobre todo, en el tiempo disponible de los gestores, quienes a menudo desempeñan esta labor de forma voluntaria. Los fundadores de Octocelio, Edgardo Fuentes y Víctor Reyes, comprendieron que las meras actualizaciones de un software obsoleto eran insuficientes. El avance tecnológico, la mejora en la conectividad rural y el aumento de las exigencias normativas y comunitarias hacían inviable seguir aplicando parches a un sistema que ya no respondía a la realidad del territorio.
Fue esta constatación la que impulsó la decisión de reconstruir la solución desde sus cimientos, creando una plataforma no solo moderna, sino también escalable y concebida desde la experiencia directa en terreno. Este cambio radical no representó únicamente una actualización tecnológica, sino una transformación filosófica en la forma de abordar la gestión hídrica rural. Se abandonó la lógica reactiva, caracterizada por la respuesta a emergencias como cortes de suministro o roturas de matrices, para adoptar un enfoque proactivo y anticipatorio. La nueva visión se centró en dotar a los administradores de las herramientas necesarias para prever problemas, planificar mantenimientos, optimizar el uso del recurso y, en definitiva, gestionar el sistema de manera estratégica. Este salto cualitativo buscaba empoderar a las comunidades, permitiéndoles tomar el control de su recurso más vital con una perspectiva de largo plazo, asegurando su sostenibilidad para las futuras generaciones.
Centralización y Automatización como Pilares del Cambio
La principal diferencia de Octocelio con respecto a su predecesora radica en su enfoque integral, que abarca los ámbitos operativo, comercial y comunitario en una única plataforma. El objetivo fundamental es centralizar toda la información crítica que, tradicionalmente, se encuentra dispersa en cuadernos, hojas de cálculo o incluso en la memoria de los propios gestores. Al unificar datos sobre consumo, estado de la infraestructura, pagos y comunicaciones con los usuarios, la plataforma crea un ecosistema de información coherente y accesible. Esta centralización se complementa con la automatización de procesos rutinarios, como la facturación, el envío de recordatorios de pago o la notificación de cortes programados. Al liberar a los administradores de estas tareas repetitivas, se les permite dedicar su tiempo y energía a labores más estratégicas, como la planificación de inversiones, la mejora de la red o el fortalecimiento de la relación con la comunidad, generando un círculo virtuoso de eficiencia y mejora continua.
La experiencia de administradores como María Teresa Velarde, a cargo de un APR de gran tamaño, subraya el impacto transformador de una herramienta de estas características. Ella destaca que contar con una plataforma que ordene la gestión diaria y ayude a prever problemas puede marcar una «diferencia enorme», especialmente al enfrentar desafíos recurrentes como la falta de conectividad o los cortes de luz en redes extensas y geográficamente complejas. La plataforma web ha sido diseñada con un fuerte énfasis en la usabilidad, buscando ser intuitiva y fácil de manejar incluso para personas con habilidades digitales limitadas. Esta accesibilidad es clave para facilitar la transparencia en la gestión, permitiendo que tanto los directivos como los miembros de la comunidad puedan acceder a información clara y actualizada. De esta manera, se fomenta una toma de decisiones informada y se contribuye a reducir los conflictos internos, construyendo confianza a través de la disponibilidad y la claridad de los datos.
Estrategia de Implementación y Visión a Futuro
Un Lanzamiento Pensado para la Inclusión
La estrategia de lanzamiento de Octocelio ha sido diseñada cuidadosamente para maximizar su impacto y alcance, reconociendo las diversas realidades económicas de los sistemas de Agua Potable Rural. Una de las medidas más destacadas es la inclusión de un plan gratuito para los APR de menor tamaño. Esta decisión estratégica busca derribar una de las principales barreras de entrada para la adopción tecnológicel costo. Al ofrecer una versión funcional sin costo para las comunidades con menos recursos, se asegura que los beneficios de un mejor orden, una mayor transparencia y una capacidad de anticipación mejorada no queden restringidos a los sistemas más grandes o con mayor capacidad financiera. Este enfoque inclusivo democratiza el acceso a herramientas de gestión modernas, nivelando el campo de juego y permitiendo que todas las comunidades, sin importar su tamaño, puedan dar un paso adelante en la profesionalización de su servicio.
Para garantizar que la plataforma responda eficazmente a las necesidades del terreno, su despliegue se realizará de manera gradual y controlada. La implementación inicial se llevará a cabo a través de una fase piloto en localidades seleccionadas de las regiones de Antofagasta, Valparaíso y Los Ríos. Durante este periodo, se trabajará en estrecha colaboración con los administradores locales para recoger sus impresiones, identificar áreas de mejora y ajustar la funcionalidad de la plataforma antes de su lanzamiento a nivel nacional. Esta metodología de co-creación y validación en el mundo real es fundamental para asegurar que la solución final sea robusta, pertinente y verdaderamente útil para sus usuarios finales. La fase piloto no solo servirá para perfeccionar el software, sino también para construir casos de éxito y demostrar de manera tangible el valor que la tecnología puede aportar a la gestión diaria del agua rural, sentando las bases para una adopción masiva y exitosa en el futuro.
Un Nuevo Paradigma en la Gestión Hídrica Comunitaria
El despliegue de soluciones tecnológicas como esta representó un momento decisivo para la gestión del agua en las zonas rurales. La iniciativa marcó la transición desde un modelo de administración basado en esfuerzos aislados y a menudo precarios, hacia un enfoque integrado y fundamentado en datos que potenció la capacidad de las comunidades para gestionar su recurso más valioso. La implementación de esta plataforma demostró que la tecnología, cuando se diseña con un profundo entendimiento de las realidades territoriales y las necesidades específicas de sus usuarios, se convirtió en un poderoso aliado para superar desafíos estructurales. El énfasis en la accesibilidad, a través de planes gratuitos y una interfaz intuitiva, sentó las bases para una adopción amplia y equitativa. Finalmente, este avance no solo optimizó la operatividad de los sistemas de Agua Potable Rural, sino que también fomentó una cultura de proactividad, transparencia y sostenibilidad, estableciendo un nuevo estándar para el futuro de los servicios básicos en el Chile rural.
