Aumenta la Demanda de Apoyo Psicológico en la UAQ

Aumenta la Demanda de Apoyo Psicológico en la UAQ

La creciente conciencia sobre la importancia del bienestar emocional en la sociedad ha encontrado un claro reflejo en las instituciones académicas, donde la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) se ha posicionado como un pilar fundamental para la atención comunitaria. A través de sus seis Centrales de Servicios a la Comunidad (Ceseco), la institución ha respondido a una necesidad social cada vez más visible, registrando durante el año 2025 un aumento sin precedentes en la solicitud de servicios de salud mental. Este fenómeno no solo evidencia las presiones y desafíos que enfrentan los ciudadanos en su vida diaria, sino que también subraya el papel crucial que juega la universidad al ofrecer un espacio accesible y profesional para el diagnóstico, la orientación y el tratamiento psicológico. El incremento en la demanda, lejos de ser un dato aislado, representa un termómetro social que indica tanto una mayor apertura para buscar ayuda como la urgencia de fortalecer las infraestructuras de apoyo disponibles para todas las edades, desde la niñez hasta la adultez, consolidando a la UAQ como un actor indispensable en el panorama de la salud pública regional.

Un Vistazo a las Cifras y Tendencias

El compromiso de la Universidad Autónoma de Querétaro con la salud mental de la comunidad se materializó en un esfuerzo notable durante el último año, atendiendo un total de 9,224 asesoramientos psicológicos a lo largo de 2025. Esta cifra representa un incremento sustancial de más de mil atenciones en comparación con las 8,157 consultas registradas en el periodo anterior. El volumen de la demanda es tal que cada uno de los centros Ceseco recibió un promedio de entre 20 y 25 nuevas solicitudes de servicio diariamente, lo que demuestra una tendencia al alza que parece consolidarse. Este aumento no solo refleja una mayor necesidad de apoyo emocional en la población, sino también una creciente confianza en los servicios que ofrece la institución. La capacidad de respuesta de la UAQ ante este desafío ha sido fundamental, adaptando sus recursos para poder acoger a un número cada vez mayor de personas que buscan orientación profesional para enfrentar diversas problemáticas, consolidando así su rol como un referente de bienestar en la región.

El análisis detallado de la demanda revela una tendencia particularmente significativun notable aumento en las peticiones de ayuda psicológica para niñas, niños y adolescentes. En el caso de la población infantil, se ha observado un incremento en los diagnósticos de Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) y Trastorno del Espectro Autista (TEA). Un factor clave en esta dinámica ha sido el papel cada vez más activo de las instituciones educativas, que ahora cuentan con mejores herramientas para la detección temprana y canalización de estos casos. Además de estos trastornos del neurodesarrollo, otros problemas prevalentes que motivaron la consulta en la niñez incluyeron dificultades de conducta y las secuelas emocionales derivadas de la exposición a entornos de violencia, ya sea en el ámbito familiar, escolar o comunitario. Esta situación resalta la importancia de una intervención temprana y coordinada para garantizar un desarrollo saludable y mitigar los efectos a largo plazo de estas experiencias adversas.

Desafíos Específicos por Grupo de Edad

Al avanzar hacia la adolescencia, los motivos de consulta adquieren una mayor complejidad y se asocian frecuentemente con conductas de riesgo que encienden las alarmas tanto en el entorno familiar como en el educativo. Los profesionales de los centros Ceseco identificaron un aumento preocupante en casos de autolesiones, ideación e incluso intentos suicidas, problemáticas que a menudo están entrelazadas con el desarrollo de adicciones y trastornos de ansiedad. Estos comportamientos suelen ser la manifestación externa de un sufrimiento interno profundo, alimentado por la intensa presión social por cumplir con expectativas académicas, sociales y personales. La falta de espacios seguros y de confianza donde los jóvenes puedan expresar sus miedos, frustraciones y tristezas agrava la situación, llevándolos a canalizar su malestar de formas dañinas. Por ello, la labor de los terapeutas se vuelve crucial no solo para tratar el síntoma, sino para desentrañar las causas subyacentes y dotar a los adolescentes de herramientas para una gestión emocional saludable.

En contraste, la población adulta que acudió a los servicios de la UAQ presentó un conjunto diferente de desafíos, centrados en gran medida en las dinámicas interpersonales y los trastornos del estado de ánimo. Los problemas de pareja se posicionaron como una de las principales causas de consulta, abarcando desde dificultades de comunicación hasta procesos de separación conflictivos. Ligado a esto, la violencia en sus diversas manifestaciones, particularmente la violencia de género, fue otro de los focos de atención prioritarios que requirió intervenciones especializadas tanto para las víctimas como para la reeducación de los agresores. Asimismo, la depresión se mantuvo como un diagnóstico recurrente, afectando la capacidad funcional de las personas en su vida laboral, social y familiar. El abordaje de estas problemáticas por parte de los profesionales de Ceseco fue integral, buscando no solo aliviar el malestar individual, sino también promover relaciones más sanas y fortalecer las redes de apoyo de los usuarios.

El Papel de la Comunidad y la Continuidad del Apoyo

Un fenómeno social que ha influido directamente en la percepción y el abordaje de la salud mental es el uso generalizado de internet. Por un lado, la red ha democratizado el acceso a información sobre diversas psicopatologías, permitiendo que muchas personas identifiquen síntomas y busquen ayuda de manera más informada. Sin embargo, esta facilidad de acceso también conlleva riesgos, como la autodiagnóstico erróneo y una posible banalización de condiciones complejas, donde términos clínicos son utilizados de manera superficial. En este contexto, el rol de los profesionales de Ceseco se volvió aún más crucial. Su labor consistió no solo en ofrecer diagnósticos certeros basados en una evaluación clínica rigurosa, sino también en guiar a las familias para que comprendieran la diferencia entre las conductas propias de las etapas del desarrollo, como la adolescencia, y los síntomas que indican una patología real, evitando así la estigmatización y la medicalización innecesaria de los jóvenes.

Frente al panorama expuesto, la Universidad Autónoma de Querétaro reafirmó su compromiso social al reanudar los servicios en sus unidades Ceseco para el semestre que inició en 2026. Esta acción no solo garantizó la continuidad de los tratamientos en curso, sino que también abrió las puertas a nuevos usuarios que requerían apoyo. La respuesta institucional ante el notable incremento de la demanda en 2025 consolidó el papel de estos centros como un recurso indispensable para el bienestar de la comunidad queretana. El trabajo realizado a lo largo del año anterior demostró la capacidad de la universidad para identificar y atender las necesidades psicosociales emergentes, adaptando sus servicios para ofrecer una atención pertinente y de calidad. De este modo, la UAQ no solo cumplió con su función formativa, sino que extendió su impacto positivo más allá de las aulas, convirtiéndose en un verdadero agente de cambio y un pilar de apoyo para la salud mental de la región.

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