El Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación ha lanzado una ambiciosa iniciativa para transformar la percepción pública de la ciencia, para lo cual ha adjudicado más de 1550 millones de pesos para la financiación de 41 proyectos de divulgación a lo largo de todo el territorio nacional. Este esfuerzo, enmarcado en los «Concursos Nacionales Ciencia Pública 2026», busca derribar las barreras que tradicionalmente han separado a la comunidad científica de la sociedad, promoviendo una difusión del conocimiento que abarca no solo la ciencia y la tecnología, sino también las humanidades y el arte. La selección de propuestas destaca por su profundo arraigo territorial y su notable diversidad temática, con un claro enfoque en la creación de experiencias significativas y contextualizadas que conecten directamente con las comunidades locales, pues el objetivo fundamental es que el saber deje de ser un patrimonio exclusivo de laboratorios y universidades para convertirse en una herramienta accesible y relevante para todos los ciudadanos.
Una estrategia para la apropiación social del conocimiento
La convocatoria se estructuró de manera estratégica en cuatro líneas concursales para asegurar una cobertura amplia y diversa de las necesidades de divulgación. La primera, «Dispositivos de Comunicación de Conocimientos», está orientada a la creación de contenidos en múltiples formatos, desde documentales hasta aplicaciones interactivas. Por otro lado, la línea «Experiencias de Comunicación en Espacios Regionales» se centra en la organización de actividades presenciales que fomenten el diálogo directo entre expertos y el público. Además, el «Laboratorio Ciencia Pública» fue diseñado para el desarrollo colaborativo de proyectos surgidos desde las propias comunidades, lo que garantiza su pertinencia local. Finalmente, se introdujo la nueva categoría de «Eventos Públicos de CTCI», pensada para dar continuidad y sostenibilidad a eventos masivos y gratuitos que han demostrado ser eficaces en la promoción de una cultura científica. Este enfoque multifacético asegura que la inversión no solo genere productos de alta calidad, sino que también desarrolle capacidades y redes a nivel local y regional.
Impacto territorial y fomento del pensamiento crítico
El ministro de Ciencia, Aldo Valle, enfatizó que esta política pública es una herramienta clave para la democratización del saber, con la misión de llevar la ciencia a «todos los rincones del país». Los proyectos seleccionados son un reflejo de este compromiso, con iniciativas tan diversas como la creación de un calendario lunar andino en Tarapacá, el desarrollo de una experiencia de realidad virtual para explorar los bosques submarinos de Valparaíso o la realización de un festival internacional que fusiona arte y naturaleza. Según el ministro, estas propuestas no solo enriquecen la comprensión del entorno local, sino que también son fundamentales para fomentar el pensamiento crítico, una habilidad indispensable para que la sociedad pueda enfrentar los complejos desafíos contemporáneos. En este proceso, el ministerio no se limita a ser un mero ente financiador, sino que asume un rol activo como facilitador, proporcionando el acompañamiento y el soporte técnico necesarios para garantizar la ejecución exitosa de cada uno de los 41 proyectos adjudicados.
