¿Cómo Transformar la Hotelería a un Modelo Circular?

¿Cómo Transformar la Hotelería a un Modelo Circular?

La industria hotelera, un pilar fundamental del turismo global, se encuentra en una encrucijada crítica donde la sostenibilidad ha dejado de ser una opción para convertirse en un imperativo estratégico y de supervivencia. El informe «Towards circular hospitality transforming the tourism system», fruto de una colaboración entre ONU Turismo, la cadena hotelera Iberostar Hotels & Resorts y la organización Circle Economy, profundiza en el desafío que representa la creciente escasez de recursos y el notable impacto ambiental del sector. Este análisis no se limita a señalar los problemas, sino que propone la economía circular como el motor indispensable para garantizar no solo la competitividad y la resiliencia de la industria, sino también su responsabilidad intrínseca a mediano y largo plazo. El propósito fundamental de esta iniciativa es actuar como un catalizador, iniciando una conversación colectiva y constructiva entre todos los actores clave del ecosistema turístico, desde los grandes conglomerados hoteleros hasta los proveedores locales y los organismos gubernamentales, con el fin de impulsar un cambio sistémico, colaborativo y duradero que redefina el futuro de la hospitalidad.

El Diagnóstico: Un Sector en la Encrucijada

La Magnitud del Impacto Ambiental

La huella ambiental de la industria de la hospitalidad ha alcanzado proporciones que ya no pueden ser ignoradas, posicionando al sector como un actor clave en la conversación global sobre el cambio climático y el uso de recursos. Los estudios más recientes estiman que los hoteles y otros tipos de alojamientos turísticos son responsables directos de la emisión de aproximadamente 260 millones de toneladas de dióxido de carbono al año. Para poner esta cifra en perspectiva, equivale a las emisiones anuales totales de un país industrializado como Francia, lo que subraya la urgencia de una intervención coordinada y a gran escala. Este dato, aunque alarmante, solo cuenta una parte de la historia y esconde una realidad aún más compleja y reveladora que sitúa el verdadero poder de transformación no solo dentro de las operaciones hoteleras, sino en la extensa red que las sostiene. La implementación de estrategias de economía circular se presenta como la vía más lógica y eficaz para abordar esta problemática desde su raíz.

Un análisis más profundo revela que aproximadamente el 70% de estas emisiones de carbono no se originan directamente en las operaciones diarias del hotel, como la climatización o la iluminación, sino que provienen de las cadenas de suministro asociadas. Este porcentaje abarca todo el ciclo de vida de los bienes y servicios que los hoteles adquieren y que los huéspedes consumen: desde la producción y el transporte de alimentos, textiles y mobiliario, hasta la posterior gestión y eliminación de los residuos generados. Esta realidad coloca a las decisiones de compra y a los procedimientos operativos en el epicentro del cambio, otorgándoles un potencial transformador masivo que a menudo es subestimado. En este contexto, la adopción de principios de economía circular, tales como la priorización de la reparación sobre el reemplazo, la reutilización de materiales y el desarrollo de sistemas de logística inversa para recuperar productos al final de su vida útil, se convierte en una herramienta indispensable para mitigar el impacto ambiental del sector de manera significativa y sostenible en el tiempo.

Barreras Sistémicas para el Cambio

A pesar del creciente consenso sobre la necesidad de adoptar modelos de negocio más sostenibles, la transición efectiva hacia una economía circular en el sector hotelero se enfrenta a barreras significativas que van más allá de la voluntad individual de una empresa o un destino. El informe identifica diez desafíos principales, de los cuales tres destacan por su naturaleza sistémica y su capacidad para frenar el progreso a gran escala. El primero es un pronunciado déficit de infraestructura en numerosos destinos turísticos. La falta de instalaciones adecuadas para el reciclaje avanzado, el compostaje industrial y la gestión especializada de residuos impide que los esfuerzos de separación en origen realizados por los hoteles se traduzcan en una revalorización efectiva de los materiales. Esta carencia logística limita severamente el potencial de la circularidad y perpetúa un modelo lineal de extracción, uso y descarte, frustrando las iniciativas más proactivas.

El segundo gran obstáculo reside en las barreras culturales y de comportamiento, que requieren una transformación profunda no solo en la gestión empresarial, sino también en las actitudes y hábitos de empleados y huéspedes. Es necesario un cambio cultural que fomente una mayor conciencia sobre el consumo de recursos como el agua y la energía, y que modifique la percepción general sobre el cambio climático, pasando de ser un problema distante a una responsabilidad compartida. Finalmente, la ausencia de una visión unificada y estandarizada sobre lo que significa la circularidad en la industria hotelera dificulta enormemente la escalabilidad de las soluciones. Las buenas prácticas, a menudo innovadoras y efectivas, tienden a quedarse aisladas en hoteles o cadenas específicas, sin lograr un impacto sectorial amplio. Esta fragmentación impide la creación de un lenguaje común, la adopción de métricas estandarizadas y la colaboración necesaria para enfrentar un desafío de esta magnitud, dejando al sector en una encrucijada donde la acción coordinada es más necesaria que nunca.

La Hoja de RutCinco Áreas Estratégicas de Oportunidad

Rediseñando la Cadena de Valor y las Operaciones

La transformación hacia un modelo circular en la hotelería debe comenzar con la reestructuración de dos de sus pilares fundamentales: la adquisición de bienes y las operaciones diarias. El primer pilar se centra en las compras circulares, un enfoque estratégico que busca transformar la cadena de suministro mediante una colaboración activa y continua con los proveedores. Esto implica ir más allá de la simple transacción comercial para favorecer productos diseñados para ser duraderos, fácilmente reparables, reutilizables o, en su defecto, completamente biodegradables. El objetivo es diseñar conjuntamente soluciones que eliminen materiales y embalajes innecesarios desde su origen, fomentando la innovación en el ecodiseño y promoviendo un mercado de bienes y servicios que internalice los principios de la sostenibilidad. Al hacerlo, los hoteles no solo reducen su propia huella ambiental, sino que también actúan como agentes de cambio, impulsando a toda su red de proveedores a adoptar prácticas más responsables y circulares.

El segundo pilar son las operaciones circulares, que consisten en integrar los principios de la circularidad en el tejido mismo del funcionamiento diario del hotel. Esto requiere un compromiso transversal que involucre a todo el personal, desde la alta dirección hasta los equipos de limpieza y cocina, en la gestión responsable de recursos clave como el agua y la energía. Se trata de optimizar procesos para maximizar la eficiencia y minimizar el desperdicio en todas las áreas. Un ejemplo paradigmático es la planificación de menús en los restaurantes del hotel, donde un diseño inteligente y el uso de tecnologías de seguimiento pueden reducir drásticamente el desperdicio de alimentos, una de las mayores fuentes de impacto ambiental y pérdida económica en el sector. Estas operaciones no solo generan beneficios ambientales, sino que también mejoran la eficiencia operativa y reducen costos, demostrando que la sostenibilidad y la rentabilidad pueden y deben ir de la mano en el modelo de negocio hotelero del futuro.

Construyendo Cultura y Espacios Sostenibles

Para que la transición a la circularidad sea verdaderamente efectiva, el cambio debe impregnar tanto el entorno físico como el capital humano de la organización hotelera. Un componente esencial de esta transformación es el entorno construido circular, que aplica los principios de la sostenibilidad al ciclo de vida completo de los edificios, desde su concepción y construcción hasta las fases de renovación, mantenimiento y eventual desmontaje. Este enfoque prioriza la eficiencia energética mediante el uso de aislamientos avanzados y sistemas de climatización de bajo consumo, así como la durabilidad de los materiales para extender la vida útil de las instalaciones. Además, se fomenta el uso de materiales de origen biológico, reciclados y de bajo impacto ambiental, y se integra la generación de energías renovables, como la solar o la geotérmica, directamente en la infraestructura del hotel. De esta manera, el propio edificio se convierte en un activo sostenible que minimiza su impacto a lo largo de décadas.

Paralelamente, es crucial cultivar una cultura empresarial y experiencias circulares, ya que la tecnología y la infraestructura por sí solas no son suficientes. Esto implica fomentar una cultura organizacional profundamente arraigada en la sostenibilidad, donde cada miembro del equipo comprenda su papel en el nuevo modelo. La formación continua de directivos y empleados en los principios y prácticas de la economía circular es fundamental para asegurar que las estrategias se implementen de manera consistente y efectiva en el día a día. A su vez, esta cultura debe extenderse a los huéspedes, educándolos y concienciándolos para promover su participación activa en prácticas responsables durante su estancia. Esto puede lograrse a través de una comunicación clara y atractiva, ofreciendo opciones sostenibles y diseñando experiencias que demuestren el valor y los beneficios de un turismo más consciente y respetuoso con el entorno.

Más Allá del Hotel: Hacia Ecosistemas Circulares

Para que el impacto de la economía circular sea verdaderamente profundo y duradero, la acción individual de un hotel debe trascender sus propias paredes y extenderse para abarcar todo el ecosistema del destino en el que opera. La creación de destinos circulares representa la culminación de esta visión, donde el hotel actúa no como una entidad aislada, sino como un nodo activo y colaborativo dentro de una red más amplia. Este enfoque holístico requiere una colaboración estrecha y estratégica con los gobiernos locales y los municipios para desarrollar políticas públicas que incentiven las prácticas circulares, mejoren la infraestructura de gestión de residuos y promuevan una economía local más sostenible. Al alinear los objetivos del sector privado con las políticas públicas, se crea un entorno propicio para que la circularidad florezca a una escala mucho mayor, beneficiando a toda la comunidad y al entorno natural.

Este enfoque colaborativo también implica una inversión activa en proyectos de restauración de la naturaleza, como la reforestación, la conservación de ecosistemas marinos o la protección de cuencas hidrográficas, reconociendo que la salud del destino es la base del negocio turístico. Asimismo, es fundamental apoyar a iniciativas y emprendimientos circulares locales, como cooperativas de agricultores orgánicos, artesanos que utilizan materiales reciclados o empresas de tecnología limpia. Al fortalecer estas iniciativas, los hoteles no solo diversifican y enriquecen la experiencia del visitante, sino que también contribuyen a construir una economía local más resiliente y autosuficiente. Este enfoque integral transforma el rol del hotel de un simple consumidor de recursos a un co-creador de valor para el destino, generando un círculo virtuoso de sostenibilidad económica, social y ambiental que fortalece la resiliencia del destino en su conjunto.

De la Teoría a la PrácticEl Modelo Iberostar

Innovación y Compromiso Interno

Para ilustrar la viabilidad de estos principios, el informe se apoya extensamente en la experiencia de Iberostar Hotels & Resorts, una cadena con más de 100 hoteles que sirve como un caso de éxito y un punto de referencia práctico en la industria. El enfoque de la compañía demuestra que una transformación a gran escala es posible cuando se combina un propósito corporativo claro con el compromiso inquebrantable de la alta dirección y una estrategia multifacética que integra de manera sinérgica a las personas, los datos y la innovación tecnológica. Una de las iniciativas más destacadas ha sido la creación de equipos «3R» (Reducir, Reutilizar, Reciclar), formaciones especializadas que cuentan con más de 250 profesionales dedicados exclusivamente a la separación, medición y análisis de residuos en cada hotel. Esta apuesta decidida por el capital humano garantiza que las políticas de sostenibilidad se implementen con rigor y se mejoren continuamente.

Esta dedicación al factor humano se complementa con una fuerte inversión en tecnología de vanguardia. Un ejemplo claro es el uso de herramientas de inteligencia artificial en las cocinas de más de 60 de sus hoteles para monitorizar, analizar y, en última instancia, reducir el desperdicio alimentario de manera sistemática. Estos sistemas avanzados recopilan datos en tiempo real sobre los alimentos desechados, permitiendo a los chefs y gerentes identificar patrones de pérdida, ajustar las compras y optimizar la producción de menús para prevenir el desperdicio antes de que ocurra. El resultado tangible de la combinación de estas medidas humanas y tecnológicas ha sido una reducción superior al 80% en la cantidad de residuos enviados a rellenos sanitarios desde 2021, un logro que no solo valida la eficacia de su estrategia, sino que también establece un nuevo estándar de lo que es posible alcanzar en la industria hotelera.

La Necesidad de una Acción Colaborativa

A pesar del éxito notable de sus iniciativas internas, la experiencia de Iberostar también sirve para confirmar una de las tesis centrales del informe: las acciones individuales, por más ambiciosas y exitosas que sean, tienen un límite inherente cuando se enfrentan a desafíos sistémicos. La propia Gloria Fluxà, Vicepresidenta y Chief Sustainability Officer del grupo, recalca que el cambio sistémico no es el producto de una única gran decisión o una innovación disruptiva, sino el resultado acumulado de «miles de pequeñas elecciones alineadas en la misma dirección». Esta perspectiva subraya la importancia de la constancia, la coherencia y la implicación de todos los niveles de la organización. Sin embargo, también pone de manifiesto que para escalar el impacto positivo y generar una transformación verdadera en la industria, es imperativo trascender los esfuerzos individuales y fomentar un ecosistema de colaboración.

El verdadero salto cualitativo hacia una hotelería circular solo se producirá cuando las empresas se comprometan con acciones colaborativas que involucren a toda la cadena de valor y a los diversos actores del destino. Esto significa trabajar mano a mano con proveedores para co-diseñar productos y servicios sostenibles, colaborar con otros hoteles para compartir mejores prácticas y crear economías de escala, y asociarse con gobiernos locales para desarrollar infraestructuras y políticas que apoyen la circularidad. La lección del modelo Iberostar es doble: por un lado, demuestra que el cambio interno es posible y genera resultados medibles; por otro, evidencia que el futuro de la sostenibilidad en el turismo no depende de héroes solitarios, sino de la construcción de alianzas estratégicas y de una visión compartida que permita alinear los esfuerzos de todos los implicados en una dirección común, superando así las barreras que ninguna empresa puede derribar por sí sola.

Un Legado Basado en la Colaboración

El análisis presentado dejó en claro que la adopción de un modelo de economía circular fue mucho más que una necesidad ambiental; se reveló como una estrategia de negocio inteligente y visionaria. Expertos como Claudia Alessio de Circle Economy afirmaron que la circularidad reforzó la resiliencia empresarial al obligar al sector a reconocer su profunda dependencia del capital natural y social, transformándolo en un custodio activo de los mismos. Se estableció que esta transición fue una herramienta poderosa no solo para la mitigación, sino también para la adaptación al cambio climático, preparando a la industria para un futuro de recursos limitados. Por su parte, Su Excelencia la Sra. Shaikha N. Alnuwais, en representación de ONU Turismo, enfatizó el rol fundamental que la industria hotelera desempeñó en la cadena de valor turística. Su influencia en la gestión de recursos, la reducción de residuos y el fortalecimiento de las economías locales la convirtió en un actor clave para responder a las presiones climáticas y medioambientales. El fomento de prácticas circulares y regenerativas se presentó no como una opción, sino como una vía estratégica hacia la resiliencia, la acción climática, la competitividad y la creación de valor a largo plazo. En definitiva, se estableció una hoja de ruta práctica y colaborativa, cuyo mensaje final fue un llamado a una acción colectiva que ya ha comenzado a dar sus frutos.

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