La intersección entre la expresión artística, el avance tecnológico y la participación social se ha consolidado como un catalizador fundamental para reflexionar sobre los desafíos contemporáneos, abriendo nuevos caminos para el diálogo y la creación colectiva. En este contexto, la primera edición del programa Arte + Comunidad, una iniciativa de la Secretaría de Cultura de Nuevo León implementada en LABNL entre septiembre y diciembre de 2025, ha finalizado de manera sobresaliente, demostrando el poder de la colaboración transdisciplinaria. Este proyecto fue concebido con el objetivo primordial de robustecer el desarrollo creativo y la experimentación, al funcionar como un puente entre la comunidad local y prácticas artísticas internacionales que fusionan arte, ciencia, tecnología y sociedad. La iniciativa se articuló en torno a ejes transversales como la colaboración, la exploración de diversas disciplinas y el abordaje de problemáticas actuales vinculadas a los territorios, sentando un precedente importante para futuras interacciones culturales en la región y más allá.
Un Escenario para la Convergencia Creativa
Durante su desarrollo, el programa se convirtió en una vitrina de vanguardia que exhibió cuatro proyectos internacionales de gran impacto, cada uno aportando una perspectiva única y provocadora. El ciclo inició en septiembre con la participación de los artistas Iván Abreu y CNDSD Malitzin Cortés, quienes ofrecieron una serie de presentaciones audiovisuales ejecutadas en tiempo real. Mediante la técnica de Live Cinema Coding, exploraron con agudeza temas de gran relevancia social como la vivienda informal, los complejos fenómenos de la migración y la ineludible obsolescencia tecnológica que define nuestra era. Su propuesta no solo fue una demostración de destreza técnica, sino también un comentario crítico sobre las dinámicas urbanas y humanas. Al mes siguiente, en octubre, la artista Rocío Berenguer tomó el escenario con su performance «COEXISTENCE». Esta obra propuso un fascinante diálogo interespecies entre un ser humano y una inteligencia artificial, una conversación que trascendió los límites convencionales de la comunicación e invitó activamente al público a participar en la co-creación de futuros posibles, cuestionando nuestra relación con las tecnologías emergentes y el propio concepto de existencia.
La segunda mitad del programa continuó empujando las fronteras de la experimentación artística, consolidando su enfoque en la innovación y el pensamiento crítico. El mes de noviembre estuvo a cargo de la artista Constanza Piña, quien presentó «Corazón de Robota», un set sonoro construido íntegramente a partir de tecnología reciclada. Su enfoque, arraigado en una perspectiva tecno-manual y tecnofeminista, resignificó los desechos electrónicos para transformarlos en instrumentos de expresión. Piña exploró el ruido no como un simple subproducto, sino como un potente fenómeno político y sonoro, desafiando las nociones tradicionales de música y estética. Para cerrar el ciclo, en diciembre, el dúo Lolo & Sosaku ofreció una experiencia inolvidable. Su intervención consistió en un piano modificado con una compleja red de motores y mecanismos que lo convertían en una entidad autónoma. La pieza habitó magistralmente la frontera entre la escultura, la máquina y el instrumento musical, generando una atmósfera sonora única que cuestionaba la autoría y la naturaleza misma de la creación artística, concluyendo el programa con una potente declaración sobre el futuro de la interacción entre lo orgánico y lo mecánico.
Un Legado de Colaboración e Innovación
El programa Arte + Comunidad se consolidó como un espacio vital que superó las expectativas iniciales, fomentando un entorno fértil para el intercambio de ideas, la experimentación sin restricciones y el aprendizaje mutuo. A lo largo de sus cuatro meses de duración, la iniciativa logró tejer una red de conexiones significativas entre la escena creativa local y un conjunto diverso de saberes y metodologías provenientes de distintas partes del mundo. Este diálogo intercultural no solo enriqueció a los participantes directos, sino que también permeó en la comunidad más amplia, ofreciendo nuevas perspectivas sobre cómo el arte puede abordar y transformar problemáticas contemporáneas. El éxito de esta primera edición reforzó de manera contundente los ejes de trabajo de LABNL, reafirmando su compromiso con la innovación y su profundo vínculo con las comunidades a las que sirve. El proyecto dejó un legado tangible, demostrando que la sinergia entre artistas, tecnólogos y ciudadanos es una fuerza poderosa para la construcción de un futuro más reflexivo, inclusivo y creativo.
