La innovación y la sostenibilidad en el diseño arquitectónico han encontrado un nuevo referente en el talento emergente de México, demostrando que una idea concebida en un entorno académico puede trascender fronteras y obtener el máximo reconocimiento internacional. Un revolucionario proyecto ambiental, gestado en la Facultad de Arquitectura (FARQ) de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), ha sido galardonado con el primer lugar en los prestigiosos AMA Awards 2025, un certamen que celebra la excelencia en la arquitectura tensada a nivel global. Este premio, otorgado por la Architectural Membrane Association (AMA) con sede en Alemania, no solo pone de relieve la creatividad y la viabilidad técnica de la propuesta, sino que también subraya el compromiso de las nuevas generaciones de arquitectos con el desarrollo de soluciones que armonicen con el medio ambiente. El triunfo de este proyecto conceptual es un testimonio del alto nivel formativo de la institución y de la capacidad de sus estudiantes para competir y sobresalir en el escenario mundial, ofreciendo respuestas ingeniosas a desafíos locales con una perspectiva universal.
Concepción y Simbolismo de un Diseño Innovador
El corazón de la propuesta ganadora, titulada “Citlalli”-UANL Conceptual Tensile Structure, reside en su ingeniosa respuesta a una necesidad práctica dentro del campus universitario. La iniciativa fue desarrollada por la estudiante de octavo semestre, Abril Luna Sánchez, bajo la guía de su asesor, el docente Juan José Álvarez Tostado Rios, con el fin de transformar un jardín de la facultad que carecía de cualquier tipo de cubierta. El objetivo principal era proporcionar un espacio de confort para la comunidad, protegiéndola de las inclemencias del tiempo, como la intensa radiación solar y la lluvia, y mejorando así la calidad de vida en las áreas comunes. Para lograrlo, se diseñó una tensoestructura, también conocida como membrana arquitectónica, fabricada con PVC y otros materiales seleccionados por su bajo costo, versatilidad, facilidad de adquisición y capacidad para ser moldeados. Estos materiales, además, fueron elegidos por su durabilidad y resistencia a las condiciones climáticas locales, asegurando una vida útil prolongada sin comprometer la integridad estructural ni la estética del diseño, demostrando que la funcionalidad y la economía pueden ir de la mano con la innovación.
Más allá de su funcionalidad pragmática, el proyecto “Citlalli” se distingue por una profunda carga simbólica que lo conecta con la identidad cultural y académica de su entorno. La estructura conceptual, con un diámetro de 15 metros y una altura superior a los 7 metros, adopta una forma que, vista desde una perspectiva cenital, emula la figura de una estrella. Esta característica inspiró su nombre, «Citlalli», que significa precisamente «estrella» en lengua náhuatl, estableciendo un diálogo directo con las raíces prehispánicas de la región. La elección del nombre no fue casual, ya que busca crear un vínculo conceptual y visual con el logotipo de la propia Facultad de Arquitectura, «Calli», que se traduce como «familia» en el mismo idioma. De esta manera, el diseño no solo ofrece una solución técnica y ambiental, sino que también enriquece el espacio con un relato cultural, fusionando la protección física con un simbolismo que evoca la unión y la guía, principios fundamentales tanto de una estrella en el firmamento como de la comunidad universitaria que se congrega bajo su resguardo.
Un Reconocimiento a la Excelencia y la Sostenibilidad
El triunfo del proyecto de la UANL se magnificó al competir en un escenario de talla mundial, consolidando su mérito frente a propuestas de alto calibre. La ceremonia de premiación, celebrada de manera virtual desde Dubái, congregó a participantes de destacadas universidades internacionales provenientes de países con una larga tradición en arquitectura e ingeniería, como Alemania, Italia, Francia y España. El diseño mexicano se impuso en la categoría «A – Ideas y Diseño», una de las más competidas del certamen, que evalúa la originalidad, creatividad y el potencial transformador de conceptos arquitectónicos aún no construidos. La Architectural Membrane Association, como entidad organizadora, se dedica a la promoción global de la arquitectura de membranas, y su reconocimiento es un sello de calidad y vanguardia en el sector. Que la primera participación de la FARQ en este prestigioso concurso haya culminado con el máximo galardón subraya no solo la calidad excepcional del proyecto «Citlalli», sino también el nivel de preparación y la visión global que se fomenta dentro de la universidad mexicana.
La decisión del jurado se basó en una evaluación exhaustiva y multifacética que fue más allá de la mera estética del diseño. Cada aspecto de la propuesta «Citlalli» fue sometido a un riguroso escrutinio para determinar su solidez y pertinencia. Entre los criterios evaluados se encontraban la factibilidad técnica y constructiva de la tensoestructura, la claridad y coherencia en la explicación conceptual de su nombre y sus objetivos, y la relevancia de los materiales seleccionados, tanto por su rendimiento como por su bajo impacto ambiental. Asimismo, se analizaron en detalle los beneficios que el diseño aportaría a la comunidad universitaria, su componente de sostenibilidad intrínseco y la viabilidad de la solución desde una perspectiva económica y estructural. El hecho de que el proyecto haya satisfecho plenamente todos estos requisitos demuestra una madurez conceptual notable, presentando una solución integral que equilibra de manera ejemplar la innovación formal, la responsabilidad ambiental, la viabilidad financiera y un profundo sentido de pertenencia cultural.
El Impacto de un Logro y su Visión de Futuro
El profesor Juan José Álvarez Tostado Rios destacó que este logro representó mucho más que un simple premio; fue una validación del valioso recurso humano que se forma en la institución. Resaltó el mérito excepcional de la alumna Abril Luna, quien desarrolló la idea con dedicación a pesar de sus múltiples responsabilidades académicas, demostrando una pasión y un compromiso que son el motor de la verdadera innovación. Este triunfo en la primera incursión de la facultad en un certamen de esta naturaleza se convirtió en un poderoso mensaje sobre el potencial latente en las aulas universitarias mexicanas. El reconocimiento internacional sirvió como un catalizador, no solo para inspirar a otros estudiantes a perseguir sus propias ideas audaces, sino también para reafirmar la importancia de la mentoría académica en el proceso de transformar el conocimiento teórico en proyectos tangibles y de alto impacto. La victoria del proyecto «Citlalli» se erigió como un faro de excelencia, iluminando el camino para futuras generaciones de arquitectos formados en la UANL.
El éxito del proyecto conceptual abrió una ventana hacia el futuro, vislumbrando un impacto tangible y positivo que podría extenderse más allá del jardín para el cual fue originalmente diseñado. La propuesta de «Citlalli» no se limitó a ser un ejercicio teórico; su diseño modular, económico y estético la posicionó como una solución replicable y escalable para diversas necesidades dentro de Ciudad Universitaria. Se contempló la posibilidad de adaptar su concepto para cubrir otros espacios comunes, como las paradas de los Tigrebuses, áreas de descanso y otros puntos de encuentro que carecen de protección adecuada. Esta visión prospectiva transformó un triunfo en un concurso en una hoja de ruta para la mejora de la infraestructura universitaria, ofreciendo una solución funcional y visualmente atractiva para cubiertas y techos. El proyecto dejó de ser solo una idea galardonada para convertirse en el prototipo de un futuro donde el diseño sostenible y con identidad cultural podría mejorar significativamente la experiencia diaria de toda la comunidad.
